[PUNTO DE VISTA DE SERAPHINA]
Llegamos al punto de encuentro acordado. El ambiente en la sala privada estaba cargado de una tensión palpable. Mis padres caminaban delante de mí, pero en cuanto crucé el umbral, mi mirada se clavó en alguien que jamás, ni en un millón de años, habría esperado ver allí.
Lumi.
Estaba sentada como si fuera la dueña de la sala, mirándome fijamente con una expresión de pura y absoluta rabia.
—¿Qué hace esta bruja aquí? —espeté, fulminando con la mirada a mi padre.
—Se