[PUNTO DE VISTA DE AURORA]
Sentí que se me cortaba la respiración. La habitación, que hacía solo unos instantes me había parecido tan grande y fría, de repente se sentía demasiado pequeña y calurosa. La mano de Galvin en mi nuca era una marca, sus dedos enredados en los rizos húmedos que Miranda acababa de cepillar.
Entró en mi espacio, su enorme figura bloqueando la luz de la ventana. El terciopelo gris oscuro de su túnica, que llevaba puesta, rozaba su jubón de cuero mientras se inclinaba. Su