El sol matutino le dio en el rostro, haciendo que Eleanor por fin abriera los ojos, le costó un poco de trabajo acostumbrarse a la luz por lo que parpadeó un par de veces antes de notar en donde estaba, cuando por fin se ubicó, los recuerdos de días anteriores volvieron a ella: la batalla con Astor, el motivo por el que habían peleado, la desaparición y probable muerte de Emmett, y el dulce sueño que había tenido donde este regresaba, por un momento temió por su vida, había atacado al emperador y eso merecía la pena capital, pero al recordar el resto de sucesos, comenzó a llorar y deseó seguir durmiendo para siempre, pues ahora que había despertado, el dolor que sentía era inmenso.
—Mi señora, por fin se ha levantado — anunció con alegría Cordelia, entrando por la puerta con un jarrón en las manos.
—¿Cuánto tiempo he dormido?
—Tres días y tres noches completas. Estábamos muy preocupados por usted, el medico real pensó que dormiría por siempre.
—¿El medico real?
Eleanor se sintió confu