6 MESES ANTES
Aquella tarde, en cuanto Cordelia atravesó la puerta, Eleanor percibió en su rostro la frustración, sin embargo, cuando se plantó frente a ella, su amiga rápidamente fingió una sonrisa.
—¿Cómo te fue? — le preguntó.
—No hubo mucho trabajo, pero pude comprar algo de comida — dijo mientras sacaba un pedazo de pan y queso de su bolso, y los ponía sobre la mesa. —Supongo que es por la temporada.
—No hay que engañarnos, Cordelia. Ambas sabemos que es por mis hijos.
Eleanor volteó a ver