Isabella sintió inmediatamente que se le apretaba el corazón, pero mantuvo una expresión serena y calmada al responder:
—No fui yo, ¿por qué pensarías eso?
Daniel observó su expresión. Se consideraba a sí mismo alguien que raramente se equivocaba al juzgar a las personas, pero precisamente había fallado con su propia familia.
Primero, Isabella era extremadamente hábil para fingir, y segundo, el halo de ser su hermana le había nublado la vista, dejándose engañar varias veces.
—¿Entonces el secues