Al oír esto, Lorenzo la siguió dócilmente y juntos subieron a un taxi.
Mientras tanto, en la siguiente esquina...
Marisela rechazó la oferta de Matías de visitar anticipadamente la empresa y decidió esperar a Celeste allí.
Al ver llegar el deportivo rojo, se acercó a la acera para subir.
—Vaya Mari, qué poco considerada eres —se quejó Celeste—. Cuando menciono a Matías, actúas como si no quisieras tener nada que ver con él, pero luego te subes a su coche solo para charlar un rato más.
Marisela n