—¿También vinieron de compras?
Celeste pensó sin palabras: "Ya estoy aquí, ¿no es obvio lo que preguntas?"
—Sí, vinimos bastante temprano, ya terminamos de comprar. Ustedes deben haber llegado hace poco, ¿verdad? —sonrió Celeste.
Germán no captó el subtexto de sus palabras, pero la mujer a su lado sí lo entendió, así que rechinó los dientes sintiendo que se iba a desmayar de la rabia.
Ellos no acababan de llegar, habían estado comprando por casi dos horas, pero ella solo tenía un bolso en la man