Justo cuando pensaba eso, no mucho después llegó otro mensaje del otro lado:
[Tranquila, sobre tus asuntos no les diré mucho.]
Isabella inmediatamente sonrió de oreja a oreja, le encantaba hablar con gente inteligente.
Pero la actuación aún tenía que seguir, escribió:
[Gracias, cuando ordene mis sentimientos, les confesaré a papá y mamá.]
[Si me equivoqué lo admitiré, mientras no me odien, mientras no me abandonen está bien.]
Envió el texto y además adjuntó dos emojis de gatitos llorando tristem