—Antes golpeó sin razón a hombres que se me acercaron, después me siguió hasta restaurantes, causó problemas en mi empresa, solo por la restricción familiar recientemente no ha aparecido frente a mí —dijo Marisela una vez más.
—Después del divorcio, todas las acciones maliciosas que la otra parte le haga ya no son asuntos familiares, sino crímenes reales —dijo el oficial.
—Con este tipo de situación debe reportar a la policía inmediatamente.
Marisela pensó: Por supuesto que había reportado a la