—Contrólate un poco y deja de molestar a mi amiga, o te las verás conmigo.
Ulises no prestó la más mínima atención a esta amenaza, eligiendo ignorarla con total arrogancia.
Al ver esto, Celeste se enfureció aún más, pero no había nada que pudiera hacer contra Ulises.
¿Discutir? No podía ganarle en una discusión.
¿Pelear? Con una sola palmada, Ulises podría tirarla al suelo y no dejarla levantarse.
Si cualquier otra persona molestara a Marisela, ella defendería a su amiga sin dudar, pero precisam