Sin embargo, logró contener sus insultos gracias a su autocontrol. Al fin y al cabo, él era cliente de la empresa, y el director había dicho que esta colaboración era muy importante.
El hombre sonrió, observando a la joven que lo fulminaba con la mirada mientras se contenía, y metió la mano en el bolsillo para sacar una tarjeta de presentación que le extendió.
Marisela bajó la mirada y, aunque no quería aceptarla, la tomó por cortesía y la volteó.
En letras negras con relieve dorado decía "Direc