En la habitación del hospital, Marisela no respondió a lo primero porque no hacía falta, pero como lo segundo involucraba el acceso a la casa, explicó:
—Contacté a tu asistente. Es tu empleado y ha estado en casa varias veces, así que no consideré que fuera inapropiado darle la dirección, además confías en él.
Lorenzo explotó, quería soltar lo que realmente pensaba, pero en cambio dijo:
—¿Y qué si es mi empleado? Cuando iba antes tú estabas en casa, pero ahora no estás.
Era solo una excusa para