—Tú fuiste quien empujó el cuchillo hacia ella, lo vi con mis propios ojos —insistió Lorenzo.
—Ah, ¿y resultó herida? —contraatacó Marisela.
Lorenzo se quedó sin palabras.
La herida de Isa... hasta las marcas de uñas eran más grandes, ni siquiera necesitó una curita.
—Dices que yo me lo invento, pero está claro que tú eres quien distorsiona la realidad —se burló Marisela al ver su silencio.
—Y sobre si volví anoche, ¿qué pasa? ¿Temías que descubriera tu noche de pasión con esa mujer?
—Infidelida