—Le planteé a Eduardo la inversión, él estuvo dispuesto y de paso me preguntó si querría casarme con Lorenzo. Como lo había querido durante tantos años, la alegría nubló mi juicio y acepté.
—La inversión y mi matrimonio no tenían relación causal, fueron situaciones paralelas. Pero como acepté casarme, la inversión ángel se convirtió en personal.
—Se podría entender como una dote exclusiva de Eduardo para mí, aunque no la acepté completa, sino que acordamos dividirla cincuenta-cincuenta.
Marisela