En el bar, Celeste se encargaba únicamente de preparar las bebidas. El trabajo era sencillo y, además, recibía propinas de vez en cuando. Con su sueldo, podía ganar un buen dinero al mes.
Después de servirle una bebida a un cliente, Celeste dejó sus utensilios de bar, saludó a sus compañeros y se dirigió al baño. Mientras caminaba por el pasillo, alguien la abrazó por detrás y esto la sobresaltó. Al voltearse, vio a un hombre de mediana edad, calvo, que la estaba abrazando. Su expresión cambió r