Hoy, Lorenzo había salido en un auto que no era muy amplio. Él se sentó en el asiento del conductor con Celeste en su regazo, presionándola contra el volante y besándola con pasión.
Dentro del coche, sólo se escuchaban los sonidos de los besos y algunos leves gemidos de Celeste... Celeste estaba atrapada entre los brazos de Lorenzo, con una mano apoyada en el pecho del hombre. Detrás de ella estaba el sólido volante, y frente a ella, el robusto y ardiente pecho de Lorenzo. Ella estaba completame