Aquella vez, Jacob había tenido tiempo de apartar a Isabella, pero eligió proteger a Celeste del cuchillo.
Jacob, al escuchar sus palabras, rozó la venda de su ojo con sus largos dedos, una sonrisa irónica se dibujó en sus labios.
—Veo que lo has descubierto.
Lorenzo no había llegado hasta donde estaba solo por el respaldo de la familia Vargas; su aguda perspicacia y mente meticulosa lo convertían en un rival formidable.
Jacob sabía que, para recuperar a Celeste, necesitaría medidas drásticas, p