En la habitación, la luz era tenue, creando un ambiente cargado de intimidad.
En la entrada, la ropa de ambos yacía dispersa por el suelo, y al avanzar, el desorden en la cama grande contaba una historia de pasión descontrolada. Almohadones tirados, pedazos de tela y pañuelos usados se encontraban esparcidos por todos lados.
En el otro extremo de la habitación, sobre un sofá de cuero negro, Lorenzo descansaba con un pie en el suelo, sus músculos tensos brillando bajo la luz tenue. Su rostro, mar