Samuel odiaba a Lorenzo, mucho.
Actuaba como un loco, sin importarle las consecuencias, sólo quería vengarse de Lorenzo. Haría cualquier cosa con tal de verlo sufrir.
Celeste sentía que el sudor le recorría la espalda, ¿qué iba a hacer ahora?
—Señor, ¡mala noticia!
En ese momento, un hombre entró con el rostro desencajado.
Samuel frunció el ceño:
—¿Qué pasa? ¿Cuántos hombres trajo Lorenzo?
Tenía a las dos mujeres de Lorenzo en sus manos, no le importaba cuántos hombres él trajera.
—No es que ha