El silencio se apoderó del otro lado de la línea.
—¿Qué pasa? ¿Ya no quieres morir ahora? ¡Entonces deja de decir tantas mentiras! ¡Hipócrita! —Celeste terminó la llamada con burla.
Al otro lado, Isabella apretó fuertemente el móvil, un destello de fuerte rencor cruzó por sus ojos, pero lo escondió rápidamente. Miró la erguida figura del hombre frente a ella con ojos llenos de lágrimas.
—Jacob, Celeste quiere que muera, ¿tú también lo quieres? ¿Acaso ya no te importa nuestra relación, ni nuestro