Él se rio con frialdad:
—Celeste, hoy incluso si me hablas con lujo de detalles, ¡Jacob también se acabará! ¡Espéralo! Después de arreglar las cuentas con él, ¡te toca a ti!
—Escuché a alguien decirme que debería seguir viviendo bien, fuiste tú quien me lo dijo, ¿verdad?
Celeste lo miró con sus claros ojos con calma:
—Lorenzo, fue por esas palabras que logré recobrar la razón.
Lorenzo frunció el ceño, mirándola sin decir nada.
Celeste se apoyó en un estante para levantarse lentamente, mientras