Al día siguiente, Celeste fue despertada por una llamada.
Al abrir los ojos, lo primero que sintió fue un fuerte dolor de cabeza. Se frotó las sienes adoloridas y tomó el teléfono, viendo que era una llamada de Manuel.
Lo contestó y escuchó la voz alegre del hombre:
—Celeste, ¡la empresa ya está desbloqueada! Además, ¡el señor Vargas nos dio una oportunidad de colaboración con el Grupo Vargas!
Celeste se sorprendió mucho:
—¿La empresa ya está desbloqueada?
¿Cuándo eso había ocurrido?
—Esta mañan