—No lo hice a propósito, ¡suéltame!
Celeste desvió la mirada, sonrojada.
Lorenzo entrecerró los ojos sin decir nada, mirándola con una mirada penetrante y agresiva.
En el baño, la bañera, un hombre y una mujer a solas… Este tipo de situación fácilmente podría incitar la imaginación. Sobre todo, Lorenzo siempre había sido incapaz de resistirse al cuerpo de Celeste, y, además, el accidental coqueteo de Celeste hace poco, ya daba lo mismo si ella lo pretendía o no, ahora él ya la deseaba…
La inten