Capitulo 118

Regina se quedó petrificada un segundo, como si su cerebro se negara a procesar mis palabras. Entonces, el silencio estalló.

‎—¡¿Por qué me haces esto?! —gritó, y el dolor en su voz me hizo tensar la mandíbula—. ¡Te amo, Rodrigo! ¡He soportado tus desprecios, tus sospechas, todo... solo para estar a tu lado! ¡No puedes dejarme así ahora que no tengo nada!

‎Se acercó a mí, intentando buscar un rastro de duda en mis ojos, pero solo encontró in
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