Mundo ficciónIniciar sesión-Yo se que eres capaz de cuidar nuestras finanzas, amor pero tampoco nos debemos amarrar porque si, recuerda, no estamos ya en Venezuela.-
-Lo siento, supongo que es algo arraigado en mí, debo quitarme esa costumbre.- Lo abraza y lo besa mientras se relaja contra su pecho. Se separa y busca a su niña, viendo que está mirando la estatua de unos niños.
-¿Qué estatua será esta? No la conozco.- Se rasca la cabeza sin ver el enunciado.







