Andrea estaba terminando de llegar a su casa, teniendo las medicinas de su hermano en las manos pero también un pequeño mercado que había logrado comprar con el dinero que se había ganado en ese trabajo; cosas básicas como azúcar, leche, pan de sandwich, el favorito de su hermano y otras cosas más. Aunque aún le parecía algo increíble que Max y Bruce hayan muerto por culpa de unos papeles y de la pelea por una empresa. La avaricia del ser humano no conocía límites, sin importar la edad.
-Pobre