—¿Estás segura con esto, Dana?
—Siempre protegeré a los míos sin importar el que.
Dana siguió caminando sintiendo cada músculo tenso mientras se acercaba al lugar del ritual.
Quería llorar.
La desesperación la estaba volviendo inquieta pero debían terminar con esto.
Los siete días se habían completado y aún no sabía absolutamente nada ni de sus cachorros ni de Kian y Dana sentía que cada minuto que pasaba estaba volviéndose más inestable.
—¿Qué pasa si Kian se entera?
Dana se tensa aún más casi