Sus ojos se encontraron cuando estuvo totalmente dentro de Dana quien mordía su labio inferior para no gemir antes la deliciosa sensación que estaba experimentando. Pero al escuchar las palabras de Kian se sintió más sensible.
—No te merezco pero tampoco puedo dejarte ir, eso me hace un bastardo egoísta. Pero ¿Quién puede vivir sin su corazón, princesa?
Sus palabras provocaron que el corazón de Dana se apretara en sus pecho y una lágrima escapara de sus ojos al mismo tiempo que se sostenía a lo