La atmósfera a su alrededor parecía densa, pero Aisha sabía que había algo más. Estaba mordiendo su labio nerviosa ante el torbellino de emociones que estabas sacudiéndola de repente, cada vez que aquel chispazo de electricidad la golpeaba con cada roce de sus manos ligeramente chocando contra las del hijo de su Alfa, de vez en cuando podía sentir su mirada sobre ella.
Solo había silencio, se escuchaba el sonido de sus pasos más el de los animales del bosque, pero ellos no habían intercambiado n