Aisha a penas puede entender algo mientras se desliza dentro de su habitación con el corazón latiendo acelerado bajo su pecho.
Afortunadamente ni Talía ni Sáhara estaban en la habitación.
Aisha alzó su colchón para poner debajo de este el dinero que Gala le había dado, llevaba ahorrando desde hace años y aquel era su escondite.
"Ya basta de pensar en ese macho."
Gruñó interiormente para sí misma sentándose sobre su cama pues desde que lo había dejado atrás no paraba de pensar en Kieran.
Qu