Para cuando los lobos del Sur y los desertores de Dana cruzaron los límites de la manada del Norte enseguida Kian se puso alerta.
—Todos cubran las entradas, distribuyanse por la manada. Atrapen a todos los que intenten entrar pero el que se atreva a tocar a la Omega morirá en mis manos —advirtió con determinación a sus hombres antes de que el ataque comenzara.
El Alfa miraba cautivado cada movimiento de la Omega entendiendo que a lo largo de esos años Dana no era la misma. Su temperamento habí