Kian irritado golpeó a Román dejándolo inconsciente y enseguida siguió a Dana.
Sus puños estaban firmemente cerrados mientras él intentaba combatir los malditos celos que golpeaban su pecho.
—¡No la miren! —rugió al ver que sus hombres seguían con la mirada la figura desnuda de Dana.
Kian continuó su camino al interior de la casa.
Ni siquiera sabía qué se proponía a hacer pero al estar dentro la perdió de vista y un grupo de machos le bloquearon el camino.
Kian los hubiera apartado a todos de