—Kieran, necesito que vengas aquí. Empezaré con el ritual.
Él se puso rígido enseguida y se dirigió a donde estaban sus hermanas y su madre.
Su ritmo cardíaco aumentó.
“Iré al fin por mi hembra, ¿Qué estará haciendo Aisha?”
—¿Qué es lo que debo hacer?
Kian ya se había acercado también para cuando Kieran llegó.
—Te sostendré, compañera. Aférrate a mí.
Dana pasó sus manos por sus hombros anchos alzando la cabeza para encontrarse con la mirada de Kian antes de esbozar una sonrisa.
—¿Acaso crees qu