Desde aquel día Aisha lo había estado ignorando y Kieran no podía estar más frustrado. Por más que intentaré llegar a ella, simplemente no podía.
Había mantenido a todos los machos lejos de ella, porque cada vez que veía uno mirándola de una manera fija, los celos lo golpeaban.
Y él había luchado contra los sentimientos que ella estaba desembocándole.
No entendía la profundidad de estos y eso lo confundía.
Desesperadamente se había aferrado a su venganza, pero esos días sin la cercanía de Aisha