Kian había intentado controlarse pero las últimas palabras habían sido la gota que derramó el vaso.
—¡Mi cachorra no tiene una maldita pareja, ella es una niña! —rugió histérico.
No iba a permitir que mintieran de esa manera ni intentaran deshonrar a su pequeña.
—E-ella no es como nosotros. Puede ser muy pequeña para ti, Alfa. Pero es una híbrida, no tiene la edad que tiene realmente sino la que aparenta.
—¡No!
Kian caminó hasta ellos con una expresión mortífera y los ancianos gritaron asustado