La necesidad ardiente que ella tenía por él, la hizo entregarse a aquel beso apasionado que sacudió cada célula de su cuerpo.
Su boca se abrió recibiendo la cálida lengua de Kieran que se movió con maestría contra la suya.
Posesividad, deseo, fuerza.
La conexión entre los dos creció potentemente enviando estímulos por todo su cuerpo el cual para ese punto estaba a punto de ebullición.
sus manos se deslizaron por el pecho del macho, antes de apartarse ligeramente de él, con el poco sentido común