Su lengua hacía maravillas sobre el pico de su pezón.
Aisha solo podía gemir y retorcerse contra él, amando cada una de las sensaciones que estaba experimentando con cada segundo que pasaba las sentía más intensas, más ardientes.
Por un momento, sintió el peso de Kieran abandonarla y gimió en protesta porque no quería que se fuera, lo necesitaba con ella.
Pero cuando abrió los ojos y lo vio mirándola de aquella manera tan oscura y posesiva mientras se quitaba la ropa, su respiración se cortó y