Urian sabía perfectamente que ella estaba planeando algo. No era un idiota pero se sentía seducido de la maneras profunda e intensa por esa hembra sobre él.
Todo de ella le gustaba.
Su aroma.
Su belleza.
Su atrevimiento.
Podía verse como una dulce princesa pero tenía garras, no le daba miedo enfrentarlo y esa era una de las cosas que más le atraía de ella.
—No sabes lo que estás pidiendo, hermosa.
Kathryn luchó para no sorprenderse por su apodo cariñoso pero no lo logró, aquella palabra había c