El cachorro se detuvo en seco al ver en la biblioteca a aquella hembra con la mano sobre su vientre.
Parecía tan solitaria y al mismo tiempo asustada.
Se controló para quedarse en su sitio pero sus palabras protectoras dirigidas a los niños que aún no habían nacido lo golpearon.
La observó en silencio siendo testigo de su dolor, quiso consolarla pero eso no le estaba permitido. Él ni siquiera debía estar allí.
El cachorro dio un paso atrás saliendo de la habitación, no podía ser visto por el