Era más que obvio que aquel idiota humano la había drogado con algo y al no ser ella una humana no la había afectado del todo pero sí había realentizado sus movimientos y aquel mareo cada poco aparecía otra vez.
El macho la soltó sobre el asiento trasero de un auto deslizándose a su lado mientras que Devanie se removía pateándolo.
—Apurate Urian —gruñó él.
—¡No puedes llevarme a ningún lado! Por si lo olvidaste mi padre te venció una vez, lo hará de nuevo si se entera de que me estás llevando c