La conexión entre los dos era demasiado intensa y real como para que ella pudiera negarla para ese punto.
No le importaba nadie.
Solo... lo necesitaba a él.
El que la tocara ponía todas sus emociones al límite. Devanie movió sus caderas provocándolo. Ansiándolo en su interior aunque fuera a romperla.
Era demasiado grande, demasiado peligroso, pero le encantaba rozar los límites del peligro de esta manera. Él gruñó en su boca acariciando el clítoris de su compañera.
Lentamente Amarok bajó sobre e