—Te explicaremos después —afirmó la hembra mirando a Aisha a modo de disculpa—. Pero realmente no hay tiempo.
Tus ojos azules se desviaron hasta Kieran quien la observaba con atención.
—¿Recuerdas la historia que te conté sobre los ancianos?
Kieran apretó la cintura de Aisha a su lado antes de asentir con la cabeza.
—¿Qué pasa con ella?
—Resulta que otra de las cosas de las que no tenían idea de ancianos del Mirador del Valle era de que Alastar podía convertirse en quien quisiera y engañar