Aisha sentía que su corazón, latía inquieto ante la preocupación.
—¿Están seguros de que él sabe dónde estamos?
Estaban contra el viento, así que no podía captar su aroma.
—Lo sabe, ¿Quieres algo de comer? —preguntó una vez más con suavidad aquel macho.
Era curioso, cuánto se parecía a Kieran, ¿Acaso era un primo lejano que no conocía?
Pero eso no era posible, porque ni la Luna Dana ni el Alfa Kian tenían hermanos.
—No tengo hambre, ¿Ahora me dirán quiénes son? ¿Por qué te pareces a Kieran? A m