Aisha no había podido dormir en toda la noche ante la ansiedad de qué iba a hacer, pues no había hablado con la señora Brown.
Ni siquiera le importaba que ese día justamente era su cumpleaños. En todo lo que podía pensar, era que no tenía un lugar donde ir.
Y además, estaba de ese pensamiento recurrente en el que aparecía el Alfa Kieran.
La visión del cuerpo perfecto del macho había sido una total conmoción, cada vez que siquiera pensaba su nombre se sonrojaba. Solo esperaba que él olvidara q