—¡¿Cachorros?! —volvió a repetir sintiendo que su corazón iba a salirse del pecho—. Debes estar bromeando. Diosa, estás burlándote de mí…
Ella fingió una sonrisa, aunque no estaba nada divertida. Pero al ver que la expresión de la bruja no cambió su ceño se frunció aún más.
—¿Estás hablando de celo? Yo no puedo estar en celo, ¡Literalmente hace menos de un par de hora cumplí dieciocho!
—Eso te hace una loba especial.
—¡Eso solo hace que los machos me quieran f…!
Se quedó callada abruptamente lle