Punto de vista de Laila
Un mes para demostrar mi valía, y ahora tenía que marchar directo al mismo lugar que había evitado durante seis años.
Esa noche en el hospital, Ava estaba despierta. Coloreaba en su libro nuevo.
—¡Mami, regresaste!
Le besé la frente.
—Por supuesto, mi cachorra. Ya sabes que siempre volveré.
—Papá trajo más pastelitos hoy y me contó historias divertidas sobre autos lujosos.
—Suena genial.
Me estudió el rostro.
—Te ves preocupada.
—Asuntos del trabajo. Nada por lo que deb