Punto de vista de Laila
Me quedé estupefacta, sin saber qué decir. El corazón me latía con desbocada fuerza, suplicándome que aceptara las palabras de Jason, pero la razón se mantenía en guardia.
No sabía cómo sentirme ante lo que estaba diciendo. Dividida entre dos impulsos, lo único que pude hacer fue quedarme allí, mirándolo a los ojos, con la mano apretada contra su pecho. El corazón le retumbaba bajo la palma. ¿Acaso era yo la responsable de aquella aceleración en sus latidos? A juzgar por