Punto de vista de Laila
El ascensor era muy pequeño y en extremo brillante. Parecía una jaula.
Jacob se quedó parado en la puerta como si acabara de entrar a una zona de guerra sin armadura. Su expresión pasó de estar en blanco a un «¡oh, mierda!» en cuestión de segundos. Resultaba evidente que no comprendía del todo la situación en la que había irrumpido, pero sabía que debía arrepentirse.
Brittany abría y cerraba la boca como un pez fuera del agua.
—¿Vanessa? —repitió, saboreando la palabra c