Punto de vista de Laila
Al salir del consultorio, regresé a la habitación de Ava. Estaba viendo televisión, pero me observó al entrar. Se le cerraban los ojos. Parecía exhausta.
—Deberías estar dormida —dije mientras me acercaba.
—No quería dormirme sin verte —respondió.
Le esbocé una sonrisa triste, por más que intentara ocultar la aflicción, y me incliné para besarle la frente.
Me quedé a su lado un rato, pero en menos de media hora ya estaba profundamente dormida.
La observé; ojalá hubiera p