Punto de vista de Laila
Apreté los dientes, obligándome a no decirle a Brittany lo que realmente pensaba de ella. En su lugar, logré articular:
—Por supuesto que me alegro por ti. ¿Por qué no habría de estarlo?
—Nunca pareció que yo te agradara mucho —dijo Brittany.
—No me causaste una buena primera impresión.
—Tú tampoco. Creo que desde el principio querías que yo te cayera mal.
—Eso es absurdo.
—¿Lo es?
Nos miramos. Estaba atrapada en una especie de juego diseñado por ella, donde yo era el ra